Un búnker de arte

Berlín, marzo de 2015
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Casi cualquier cosa, por extraña que parezca, es posible en Berlín. Por ejemplo, que un búnker acabe siendo la galería de arte seguramente más “protegida” del mundo…

Con una altura de cinco plantas y una superficie por planta de 1.000 m², el régimen nazi construyó el Reichsbahnbunker Friedrichstraße durante la guerra. Estaba destinado a servir de refugio civil para los berlineses, amenazados por los bombardeos aéreos. Terminada la guerra, los soviéticos lo ocupan y lo utilizan como cárcel. Posteriormente, el gobierno de la RDA lo convierte en almacén, primero de ropa y luego de alimentos (razón por la cual los vecinos lo bautizarán con el nombre de “Bananenbunker”).

Tras la caída del Muro (1989), el búnker se convierte en un espacio para la cultura y el ocio: desde representaciones de teatro hasta exposiciones de corta duración. La fama en media Europa la consiguió como club-discoteca: fue uno de los locales nocturnos más pasados de vueltas del continente, hasta su cierre en 1996. Finalmente, el empresario y coleccionista Christian Boros compra el edificio, y en 2008 inaugura la “Colección Boros“, una muestra de 500 obras de setenta artistas contemporáneos. Se puede visitar de jueves a domingo, aunque es imprescindible inscribirse aquí.

El toque de glamur a la historia del búnker de arte lo da el impresionante ático, con piscina incluída, donde vive el coleccionista con su familia.

Entrevistas con Christian Boros:

en inglés, en artdesigncafe.com
en alemán, en wz-newsline.de y en tagesspiegel.de

Reseñas sobre la Colección Boros:

en inglés, en realarchitektur.de

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