Cataluña cuenta con una enorme variedad de paisajes naturales y patrimoniales. En la comarca del Baix Empordà, situada entre el Mediterráneo y el espléndido macizo de las Gavarres, el listado de visitas imperdibles incluye el monasterio de Cruïlles.
Huella medieval en el Empordà
Situado en el pueblo homónimo, en pleno Empordanet, los orígenes del monasterio son inciertos al no haberse encontrado su acta fundacional. Aún así, otros documentos demuestran que ya existía en el año 1035. Desde entonces, claro, el monasterio ha visto de todo: ampliaciones y calamidades, épocas oscuras, de epidemias y desamortizaciones, y otras más gloriosas. Lo que hoy se ve es el resultado de las tareas de restauración, llevadas a cabo en las últimas décadas. Actualmente, el monasterio sólo puede verse por dentro con una visita guiada.
Desde el monasterio destaca, alzado sobre una suave colina, el núcleo de Cruïlles. Entre las casas se levantan la torre románica del antiguo castillo y la torre de la iglesia parroquial de Santa Eulalia.




